Farmacia
Ya no pudo concentrarse en nada que tuviese que ver con sus compras. Todo su mundo se derrumbaba en un café impersonal de La Cañada. ¾ ¿Te encuentras bien, Elisa? ¾ Sí, perdona. Se me ha venido algo desagradable a la cabeza, eso es todo. ¾ ¿Algo que ver con el local? ¾ Nada que ver, Coro, nada que ver. Coro se levantó a pagar la cuenta sabiendo que la cita se había acabado. Consciente de que no podía negociar nada en esas circunstancias, se ofreció a acompañarla al parking, a lo que Elisa no se negó, desquiciada con su móvil entre las manos, confiada en una señal de Julio que no llegaba. Se dieron dos besos de despedida sin más explicación y Elisa rodeó el aparcamiento hasta verla desaparecer, antes de aparcar de nuevo. No tenía duda alguna acerca de la presencia de Julio unos minutos antes en La Cañada, pero no podía tener la certidumbre de haber sido descubierta; sin embargo, su forma de acelerar el paso, esconder el anorak y escapar por la primera puerta casi le garant...